El sonido suave de los pasos descendiendo por la escalera hizo que Vega levantara la mirada desde la mesa. Tenía las manos apoyadas sobre el borde, respirando despacio, intentando controlar el leve temblor que aún recorría su cuerpo.
Entonces lo vio.
Alonso bajaba sin el traje impecable que siempre lo envolvía como una armadura. Llevaba una remera blanca ajustada que marcaba la amplitud de sus hombros y el contorno firme de su pecho, y unos jeans oscuros que caían con naturalidad sobre sus ca