La habitación estaba en penumbra, iluminada únicamente por la luz tenue que se filtraba desde el jardín. La noche envolvía la Villa El Roble con un silencio sereno, casi íntimo.
Alonso estaba recostado boca arriba, una mano apoyada detrás de la cabeza y la otra descansando sobre la espalda de Vega. Ella tenía la mejilla apoyada en su pecho, escuchando el latido firme y constante que marcaba el ritmo de su respiración.
El mundo afuera parecía lejano.
Vega trazaba líneas invisibles con la punt