El automóvil se detuvo frente al imponente edificio del Corporativo Trovatto.
El vidrio reflejaba el cielo despejado de la mañana y la estructura parecía tan sólida como el apellido que representaba. Vega observó la fachada durante unos segundos antes de bajar del vehículo.
El recuerdo llegó sin pedir permiso.
Ese mismo lugar.
Ese mismo mármol impecable.
Ese mismo vestíbulo donde su destino cambió.
Alonso rodeó el automóvil y se colocó a su lado con naturalidad dominante. Vestía su traje