Héctor lanzó las llaves sobre la mesa de cristal del nuevo apartamento. El lugar era lujoso, pero carecía de la historia y el poder que emanaba la mansión Echeverry.
Leónidas lo había echado en cuanto recuperó sus fuerzas, creyendo que al dejarlo sin herencia lo dejaba en la miseria. Qué poco conocía a su propio hijo. Héctor siempre había sido un experto en desviar fondos y tejer redes bajo la mesa. Tenía lo suficiente para vivir como un rey mientras planeaba su regreso triunfal.
Se sirvió un wh