El beso aún no terminaba cuando el mundo se apagó. Las luces cayeron de golpe, hundiendo el recinto en una oscuridad total que devoró los adornos y las sonrisas de los invitados.
Un murmullo inquieto comenzó a correr entre los asistentes, creciendo como una ola que amenazaba con desbordarse. Nahla no tuvo tiempo de procesar la confusión cuando sintió el cuerpo de William moverse con rapidez, interponiéndose entre ella y el peligro, convirtiéndose en un escudo humano que la protegía por completo