Kevin se había dirigido a su empresa, pero dejó ordenes al chofer de que debía de trasladar a Leah a la Mansión Presley, posteriormente si abandona la Villa La Matilde, entre tanto, Leah estaba sentada en el sofá de la habitación, sus ojos celestes estaban opacos, las lagrimas seguían amontonados en aquellos ojos hermosos, Leah sentía que el peso de perder a sus padres estaba aniquilando lo poco que quedaba de ella, la mujer emite un suspiro pesado, cierra los ojos mordiéndose los labios, justo