HILL ENTERPRISES
La sala de reuniones estaba llena. Ejecutivos de traje impecable, inversionistas de renombre y analistas estratégicos tenían los ojos puestos en un único punto: Kevin Hill, sentado en la cabecera de la mesa, con su porte imponente, su aura de control absoluto…
Excepto que hoy no había control.
Kevin sostenía un bolígrafo entre los dedos, pero no lo movía. Su mirada parecía perdida en un punto invisible de la mesa, tan distante que cualquiera que lo conociera sabría que n