El reloj del pasillo marcaba las once de la mañana cuando el caos afuera comenzó a crecer como una tormenta anunciada. Kevin había recibido un mensaje urgente de seguridad: la prensa estaba rodeando el Sanatorio Central. Primero fueron unos pocos periodistas. Después, patrullas de móviles, cámaras profesionales y drones sobrevolando la entrada. Y en cuestión de minutos, España entera se estaba haciendo eco del accidente de los Presley.
Las alarmas no tardaron en llegar a otros países: portales