La luz de la mañana se filtraba tímidamente por las cortinas claras de la habitación.
No era un amanecer brusco.
Era delicado.
Como si el mundo entero caminara de puntillas para no despertar a Emily Hill Presley.
Leah estaba sentada en el sillón junto a la ventana, con una manta ligera sobre los hombros y su camisón de algodón suave rozándole la piel sensible. Su postura era cuidadosa, protectora. En sus brazos, Emily buscaba instintivamente el pecho de su madre, moviendo la cabecita con to