Bella Vista.
Dulce Navarro no solía perder el control. Era una mujer construida a base de cálculo, silencios medidos y sonrisas falsas. Cada gesto suyo estaba ensayado. Cada palabra, pensada. Cada movimiento, calculado.
Pero esa mañana, algo se había quebrado.
La oficina estaba impregnada de humo.
El cigarrillo ardía lentamente entre sus dedos largos mientras observaba la pantalla frente a ella. Las persianas estaban medio cerradas, dejando entrar líneas delgadas de luz que atravesaban el ai