El silencio de la madrugada tenía una textura distinta. No era vacío. Era denso.
La habitación estaba sumida en una penumbra suave, iluminada apenas por la luz tenue del pasillo que se filtraba bajo la puerta. Las cortinas permanecían cerradas, protegiendo ese pequeño universo del mundo exterior.
Kevin Hill abrió los ojos sin saber exactamente qué lo había despertado.
No hubo ruido.
No hubo llanto.
Solo una vibración interna.
Ese instinto primitivo que jamás lo había abandonado.
Giró len