Alexia caminaba con paso elegante, su porte impecable atraía miradas incluso de quienes fingían estar ocupados en sus escritorios. Su perfume, una mezcla de jazmín y vainilla, dejaba una estela sutil pero inconfundible.
A unos metros, Kevin Hill salía de la sala de juntas revisando unos documentos, el gris oscuro de su traje contrastaba con la luz cálida que se filtraba por los amplios ventanales. Sus hombros anchos, la expresión concentrada, el poder que irradiaba incluso en su silencio, lo h