—Nos veremos cuando estén de regreso en la ciudad —dijo el padre de Leah con una sonrisa diplomática—. Tenemos algunos tratos pendientes, Kevin.
—Por supuesto —respondió el hombre, aunque su tono revelaba que lo último que deseaba era prolongar la conversación. Solo quería que sus suegros y su abuela abandonaran la villa cuanto antes.
—Mi niño… —Isabel se acercó a su nieto con afecto, mientras Leah despedía a sus padres.
—Abuela, ni siquiera pienses que voy a pasar por alto lo que acabas de