La salida del hospital fue silenciosa. Solo el murmullo discreto del personal médico, el roce suave de los zapatos sobre el piso pulido y la presencia firme de los hombres de seguridad formando un perímetro invisible asegurándose de la tranquilidad de la Familia.
Kevin caminaba al frente. No se trataba de arrogancia. Era instinto. Su espalda recta, los hombros tensos, la mirada azul recorriendo cada rincón del entorno como un radar constante. Aun con el cuerpo marcado por la herida que ya cerra