Isabel Hill no entró a la habitación como una visitante cualquiera. Entró como alguien que sabía exactamente a quién pertenecía ese lugar.
Ell sonido suave de su bastón tocando el suelo precedió a su figura elegante, envuelta en un abrigo claro, el cabello plateado impecable y los ojos afilados brillando con una mezcla peligrosa de emoción y satisfacción.
Kevin levantó la vista de inmediato.
—Abuela…
—Shhh —lo interrumpió ella, levantando una mano—. Si alzas más la voz, despiertas a Leah y ent