— No pienso dormir contigo. Yo dormiré en el suelo, pero no te quiero cerca. Debes tener muy claro que…
— ¿Crees que para mí esto es un placer? —interrumpió Kevin, con la voz cargada de ironía—. Deja de alucinar, esto es un maldito calvario. Y si no fuera por…
— Si no fuera por las inversiones de Brasil que quieres conquistar, no estarías aquí conmigo —lo cortó ella, con un tono firme—. Lo tengo bastante claro, señor Hill.
— Bien —Kevin guardó las manos en los bolsillos—. Al menos coincidim