El sonido de varios vehículos deteniéndose frente a la villa llegó a Leah antes que cualquier aviso. Estaba sentada junto a la ventana, con una taza de té entre las manos que ya se había enfriado sin que ella lo notara. Alzó la mirada justo cuando distinguió las siluetas negras descendiendo con precisión casi militar. No hubo sobresaltos. No hubo sorpresa. Algo en su interior ya lo sabía. Reconoce los guardaespaldas de Kevin.
—Han venido por mí… —murmuró.
Minutos después, golpes suaves pero fir