Leah tragó saliva. No esperaba encontrarse a Kevin allí. Estaba segura de que lo habían dejado en la empresa, pero contra toda lógica, él estaba sentado junto a su abuela y sus padres.
—Querida, viniste —exclamó la Matriarca Hill con genuina emoción, haciendo que Leah avanzara hasta reunirse con ellos.
—Abuela, madre, padre... esposo —saludó con educación, colocándose al lado de la anciana.
—Es bueno saber que se llevan tan bien —comentó Andrea con una sonrisa dulce al notar el cariño que Isabe