—Hablemos de negocios, Kevin. Ustedes, mujeres, pueden buscar algo de su agrado —expuso Leandro al ponerse de pie.
Kevin imitó el gesto con serenidad, dejando atrás a Andrea, Leah y Liliana, quienes quedaron solas en la sala. Los pasos de los hombres se perdieron por el pasillo rumbo al despacho, dejando en el aire el eco de la autoridad de Leandro Presley.
—¿Estás segura de que estás bien con el matrimonio, Leah? —la voz de su madre rompió el silencio, tomándola por sorpresa.
Leah parpadeó