Leah bajó la cabeza, esperando la orden de Kevin para retirarse, pero el hombre tomó el móvil y lo guardó en su bolsillo.
—Por hoy ya no hay reuniones. Estás libre —dijo con tono firme—. Arturo te llevará de vuelta a la Villa.
—Okey —respondió Leah, tomando su bolso y saliendo de la estancia sin mirar atrás. Kevin se quedó hablando con Arturo, dándole instrucciones para acompañar a la mujer.
Unos minutos después, ya dentro del vehículo, el teléfono de Leah comenzó a sonar. Al ver el número