Mientras el centro comercial era el escenario de las travesuras y la complicidad de las mujeres Di Santi, en la mansión Ling el silencio estratégico se rompió. Wei sabía perfectamente el tiempo que le tomaba a su loto elegir lencería y ropa de bebé, así que aprovechó esa ventana de libertad para ejecutar su propia parte del plan con la precisión fría e impecable que lo caracterizaba.
Wei Ling no era un hombre de detalles comunes. Para su tercer aniversario, y con Clara cargando a su heredero de