El aire en el bosque era fresco y silencioso, una paz total que envolvía la cabaña. Clara y Cassandra entraron al lugar, dejando atrás el ajetreo de la ciudad. La cabaña, preparada por la gente de Ángelo y Jessica, lucía impecable, pero había algo diferente.
Al entrar en la habitación principal para dejar sus cosas, Clara se detuvo en seco. Sobre la colcha de seda negra, destacaba una caja de terciopelo abierta y un vestido de seda esmeralda de una finura extrema. Se acercó lentamente, con el c