La capilla de la dinastía Di Santi, un santuario de piedra blanca y vitrales antiguos que filtraban la luz de la tarde en tonos dorados, se encontraba sumida en un silencio solemne, pero extrañamente reconfortante. No era un día de luto pesado, sino de memoria, honor y paz. Los arreglos de orquídeas blancas adornaban el altar en memoria del padre de Cassandra y Clara.
Toda la familia estaba reunida en las primeras bancas. Clara permanecía sentada junto a Wei, quien vestía un traje impecable que