La luz del sol entraba suavemente por las cortinas blancas de la habitación médica privada. Clara estaba sentada en la cama, el rostro pálido pero decidido. El doctor Arrieta acababa de terminar de explicarle el nuevo protocolo de tratamiento intensivo: sesiones diarias de quimioterapia más agresiva combinada con un medicamento experimental que atacaba directamente las células cancerígenas restantes.
Clara apretó las sábanas entre sus dedos, el corazón latiéndole con fuerza.
—Sé que va a ser du