—Pues yo me adelanté. Compré un libro sobre técnicas de seducción y artes oscuras en la cama, y te traje una copia para ti. Pero te cuento mi mejor secreto de anoche: las mentas.
—¿Mentas? —preguntó Elizabeth, arqueando una ceja con curiosidad.
—Sí. Mientras le hacía el oral, tenía mentas trituradas en mi boca. El contraste del frío del mentol con el calor de mi boca... Eli, Wei se volvió completamente loco. Se retorcía, gruñía mi nombre... casi pierde el sentido ahí mismo. Es un truco que tien