Vladislav
La noche se extendía como un manto de terciopelo negro sobre el castillo. Desde mi ventana, observaba las estrellas titilantes, tan lejanas e indiferentes a mi tormento como yo debería ser a los sentimientos humanos. Sin embargo, aquí estaba, el gran Vladislav Vasiliev, atormentado por sueños que no me pertenecían.
Cerré los ojos y ahí estaba ella otra vez. Luna. Su presencia se había convertido en una constante en mi mente, como un eco que se niega a desvanecerse. Podía sentir su dol