Luna
Tres días. Setenta y dos horas exactas evitando a Vladislav. Cada rincón de la mansión se había convertido en un campo minado donde cualquier encuentro casual podía detonar lo que intentaba contener. Me había vuelto experta en calcular sus movimientos, en predecir sus horarios, en escuchar el eco de sus pasos antes de que apareciera.
Pero el vínculo... el maldito vínculo no me dejaba en paz.
Sentía su frustración como si fuera mía. A veces, en medio de la noche, me despertaba con la gargan