Ámbar
Pensaba que al llegar, Ruth me tranquilizaría, pero no es así. La noticia, publicada en medios serios y a pesar de los esfuerzos de David por desmentir la suya, está teniendo repercusiones. En pocas horas, las redes sociales de mi empresa se han visto inundadas de mensajes ofensivos, agravados por la noticia de que supuestamente le robamos la colección a una diseñadora novata.
—No contesta el maldito teléfono —me quejo con Ruth, mientras cuelgo por milésima vez.
—Creo que nos equivoc