(Narrado por Gabriel)
Entramos en la casa con la cautela de dos intrusos. El aire acondicionado zumbaba suavemente, mezclado con un ronquido rítmico que provenía del salón. Al asomarme por el marco de la puerta, vi a Lucas despatarrado en el sofá, con la boca entreabierta y un tazón de cereales vacío equilibrado peligrosamente sobre su pecho. Tenía el control remoto en la mano, pero la televisión solo mostraba estática.
—Shhh... —susurró Isabella detrás de mí, rozando mi espalda con su cuerpo—