Mundo ficciónIniciar sesiónEl jardín de la villa en Positano parecía una zona de guerra pacífica, colonizada por juguetes de plástico, mantas de picnic y el aroma irresistible de una barbacoa que Gabriel vigilaba con la misma intensidad con la que solía supervisar un incendio de código tres. La tarde estaba perfecta, pero el capitán de la caserna tenía los ojos gélidos fijos en un rincón específico del césped, y







