Marie observó cómo Ramsés la ignoraba y se alejaba corriendo. La preocupación crecía en su interior por su amiga, pero justo cuando estaba a punto de adentrarse en el oscuro bosque, un hombre emergió de la multitud, blandiendo una espada contra ella. Sin titubear, Marie se lanzó al combate. El choque del metal resonaba en el aire mientras dominaba al hombre con una precisión aterradora. A su alrededor, el rugido de los lobos se hacía cada vez más fuerte.
En medio del caos, sus ojos captaron a Jo