Decir que lo que vino a continuación de la noticia, fue un escándalo, fue aminorar lo que se estaba sucediendo en el búnker y Kereem no sabía a quién consolar primero. Ni siquiera podía consolarse a sí mismo.
Pasaron horas de llanto excesivo, de la mirada roja de su hermano sobre él, pero sobre todo de la culpa.
Culpa por mentir, culpa por dejar que asesinaran a su madre. Culpa por dejar que todo esto pasara en sus narices. Se sentía arruinado.
Después de largar horas, y de que cada persona s