CAPÍTULO 72 AMOR Y REDENCIÓN
Llegamos al cóctel media hora más tarde de lo previsto. El salón del hotel estaba lleno de embajadores y empresarios, luces doradas y música suave.
Yo llevaba la cabeza en alto, con la mirada firme; Kereem, impecable, con traje oscuro y la mirada de quien manda incluso sin hablar.
Al llegar, nos detuvimos a saludar a un montón de personas mientras que Asad y los hombres iban como unas sombras detrás todo el tiempo, y básicamente pasó una hora y media después, cuando