CAPÍTULO 74 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
Hay noches que no se repiten y hay silencios que no regresan jamás y esta… era una de esas noches.
De pie, en la terraza norte, con el fuego titilando frente a mí y la herida vieja del pasado… finalmente en calma.
Tenía una copa entre los dedos, whisky, el puro encendido y una certeza repicándome en el pecho: Lo lograste… Llegaste, no a un trono, algo mucho más difícil y mucho más valioso, sino a la paz.
Recordé la última sonrisa de mi padre y su lágrima lim