Desde el otro lado Emré tuvo que detenerse en la caminata hacia la oficina hacia donde se dirigía mientras sus ojos se abrieron como nunca.
—Imposible.
—Su padre… es quien está a la cabeza, pero aún no sé si es la verdadera cabeza. Estamos investigando.
—¿Y dónde está Zahar?
Kereem negó.
—Ella… en el momento en que llegamos al aeropuerto comenzó el ataque. Hubo una ráfaga de disparos que iban a Sanem y ella recibió una bala en el hombro.
—No…
—La llevé al hospital. Le hicieron una cirugía y en