Terceros…
“La caída del trono… de mi trono…”
Ese fue el primer pensamiento de Naim, pero se puso de pie tratando de tomar el aire.
No era real, solo estaba… teniendo una especie de pesadilla, tal vez.
Sin embargo, el terror no siempre llega con un estruendo, a veces, se desliza como una sombra, hasta que es demasiado tarde para respirar.
—Naim —la voz de su madre llegó, y su respiración estaba muy agitada cuando miró a Lamar.
—¿Crees que es una falsa alarma?
Lamar negó.
—Venga conmigo, señor