Kereem…
No hay ruido más ensordecedor que el de la sangre cuando comienza a hervir.
No era el de los helicópteros sobrevolando el palacio y en nuestras cabezas, y ni siquiera el de los maldit*s latidos dentro de mi pecho.
Cuando lo vi… Cuando vi su rostro deformado por la locura, su mano aferrando el cabello de Janna, mientras la empujaba hacia la cámara, además de ver la condición de Sanem atada… sangrando…
La forma en que Janna temblaba, los niños con los ojos hinchados de llorar.
Mi garganta