CAPÍTULO 64 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
La vi desplomarse en el instante menos esperado, en un segundo estaba de pie con la corona brillando sobre su cabeza y al siguiente su cuerpo se aflojó y me cayó encima como si alguien hubiera apagado la luz en su interior.
La sostuve sin pensarlo, con los brazos tensos y el corazón golpeando tan fuerte que sentí que me iba a romper el pecho. La tomé en brazos y avancé como una fiera hasta la sala contigua, ordenando a todos apartarse de mi camino, no hubo