CAPÍTULO 63 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
La vi caminar hacia mí.
El palacio entero se inclinó ante su entrada. Las luces rebotaban sobre las columnas doradas, y la música ceremonial parecía resonar en las paredes, pero nada de eso existía para mí. Mi mundo se detuvo cuando vi su figura avanzar, envuelta en ese vestido y esa mirada nerviosa que solo yo conocía. Era perfecta, irreal y mi mujer.
Pasé un trago duro que no pude amortiguar, aún aquí de pie, aparentemente tranquilo, por dentro, era un ani