SUMIDA EN LA VERGÜENZA.
SUMIDA EN LA VERGÜENZA.
Nathaniel cruzó sus brazos mientras tenía una ceja levantada en expectativa. Los inversionistas se inclinaron hacia delante, su interés mezclado con un escepticismo creciente. Megan tragó saliva, abrió la boca para hablar, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta.
Megan de pie frente a la sala de juntas, con los ojos de todos los presentes fijos en ella. Abrió su portátil y lo encendió, pero su pantalla no mostraba más que el reflejo de su rostro pálido. C