POR LA PUERTA TRASERA.
POR LA PUERTA TRASERA.
Nathaniel salió de la oficina furioso, cada paso resonaba con su enojo. Detrás de él, Elara corría, intentando alcanzarlo.
―Nathaniel, espera ―pidió Elara mientras su voz temblaba ligeramente.
Él se detuvo y, sin voltearse, le ordenó con firmeza.
―Quédate en la oficina y espérame.
― ¿Qué vas a hacer? No es necesario, no puedes…
―Espérame en la oficina y no discutas. ―la interrumpió.
Elara se quedó en silencio y luego asintió con la cabeza. Su deseo de seguirlo era f