SOLO YO PUEDO TENERTE.
SOLO YO PUEDO TENERTE.
Cuando Elara bajó las escaleras, Nathaniel ya estaba allí, apoyado en su auto con una postura que irradiaba una confianza que rozaba la arrogancia. Una de sus manos descansaba casualmente en el bolsillo de su pantalón, mientras que la otra sostenía un pequeño estuche de terciopelo. Él tragó saliva al verla acercarse. A pesar de que siempre había sabido que Elara era hermosa, esa noche ella estaba, sencillamente, impresionante. Su vestido abrazaba cada curva, curvas que él