LENCERÍA FINA.
LENCERÍA FINA.
Sara entró al departamento con una caja en las manos y una sonrisa de complicidad dibujada en el rostro.
―¡Elara, llegó algo para ti! ― exclamó la chica con un brillo de emoción en sus ojos.
Elara levantó la vista, frunciendo el ceño con sorpresa.
―¿Para mí?
―Sí, aquí dice Elara Vance ―dijo Sara mostrándole la dirección.
―Pero, yo no he pedido nada… además, ¿con qué dinero? ―dijo Elara confundida.
Sara, ignorando la consternación de su amiga, silbó suavemente mientras exami