SABOTAJE
—¿Qué pasa, Victoria? —Nathaniel se giró levemente, asegurándose de que Elara no estuviera cerca.
Del otro lado de la línea, Victoria tenía el rostro distorsionado por la rabia y el dolor. Había visto a Elara y a él salir juntos de la empresa y los había seguido hasta su departamento. Victoria ardía en deseos de subir y confrontarlos, pero se contuvo; el castigo para Elara debería ser más cruel que unas simples cachetadas. Ella se encargaría de herirla donde más le doliera.
Cambiando s