AMANTE.
AMANTE.
Cuando la puerta se cerró tras Nathaniel y Elara, Megan salió de su escondite, una sonrisa torcida se formó en sus labios y murmuró "zorra", antes de marcar un número rápidamente.
—¿Señorita Sutherland?
—Sí, soy yo —respondió una voz al otro lado de la línea. —Le tengo información —continuó Megan, su voz era un susurro cargado de triunfo y malicia. Su mirada se deslizó una vez más hacia la puerta cerrada de la oficina de Nathaniel, antes de comenzar a hablar.
***
—Nat... no puedes hacer