LECCIÓN APRENDIDA.
LECCIÓN APRENDIDA.
Roberta miró las fotografías una a una, sus ojos estaban llenos de incredulidad y sus manos temblaban incontrolablemente.
―Esto… esto es una violación a mi vida privada. ¡¿Cómo… cómo se atreven?!
―El cómo no importa, tía. ―la interrumpió Elara con firmeza. ―El caso es que si no quieres que mi tío sepa que le has estado poniendo los cuernos, será mejor que colabores y te vayas saliendo cuanto antes de mí… ―enfatizó la palabra “mi” ―… casa.
Roberta negó con la cabeza, rehusándo