LECCION APRENDIDA (II)
Roberta y Eliana caminaron con nada más que sus ropas hacia la puerta, pero Elara las detuvo.
―Un momento. ―ordenó, y estas se detuvieron. ―¿No fui clara, tía? Te dije que irías como llegaste.
Roberta frunció las cejas y miró a Elara sin entender.
―No, me estoy llevando nada, ¿es que no ves?
―Si te llevas algo. ―Elara señaló sus ropas. ―eso también fue comprado con mi dinero.
Los ojos de Eliana y Roberta se abrieron como huevos fritos.
―¿Y cómo pretendes que nos vay