EL NOVIO SE HA IDO (II)
En el baño, Elara tomó varias respiraciones para tratar de tranquilizar su corazón. Y de repente el sonido de la puerta cerrándose con fuerza hizo que se girara.
Sus ojos se encontraron y en los de Nathaniel había una ira que amenazaba con estallar.
―Elara, ¿quieres explicarme qué demonios haces con ese imbécil?
―Hola, Nathaniel, no esperaba verte aquí. ―dijo ella con indiferencia, y sin intenciones de responder su áspera pregunta.
―Responde ―exigió él dándole una mi