ADIÓS.
ADIÓS.
―Esta es un arma pequeña, perfecta para guardarla en la cartera. ―explicó el hombre de la tienda de armas con una voz que denotaba tanto conocimiento como una pizca de orgullo por su mercancía.
Victoria observó la pistola en el mostrador. Su diseño compacto y elegante le confería un aire de discreción letal.
―Me la llevo. ―dijo con una determinación que no dejaba lugar a dudas.
―Bien, señorita, pero primero tendrá que llenar este formulario, no le… ―comenzó a decir el vendedor, extendien