DUDAS.
DUDAS.
Dos meses después…
Nathaniel estaba en su departamento de soltero. El timbre lo sacó de su sueño, profundo, cuando se levantó, las botellas a su alrededor cayeron. El timbre siguió sonando incesantemente y Nathaniel masculló una maldición.
―¡Ya voy! ¿Qué es tan importante? ¡Joder!
Cuando abrió la puerta, Daniel estaba de pie mirándolo con desaprobación.
―Hasta que contestas.
―¿Qué quieres Daniel? Tengo un dolor de cabeza infernal.
―No es para menos, si parece que te bebiste el bar